Annie Londonderry

AnnieLos viajeros en bicicleta siempre han existido, prácticamente desde que se inventó este artilugio que permite desplazarse de un lugar a otro. Coger los bártulos, reunir algo de dinero y ponerse el mundo por montonera dispuestos a descubrir otras culturas, otros paisajes y otras gentes, es algo que ha acompañado al ser humano en todos los momentos de la historia. Es el viaje como estilo de vida: hay aventureros solidarios, viajeros de tres semanas al año, aventureros de una vez en la vida o aventureros que hacen del viaje su modus vivendi. En este pequeño rincón presentamos el caso de Annie Cohen. Puede que algunos de nuestros lectores no conozcan, pero fue la primera mujer en dar la vuelta al mundo en bicicleta. Lo hizo en 1894 y a raíz de un hecho un tanto peculiar: una apuesta.

 
Fueron los socios de un club bostoniano quienes lanzaron la chinita a Annie: le pagarían 10.000 dólares –una fortuna para aquella época- si conseguía dar la vuelta al mundo en bicicleta en 15 meses y ¡ah!, debía iniciar el recorrido sin un centavo en el bolsillo. Aquella apuesta fue lo suficientemente jugosa –tenía un marido y tres hijos- como para que aquella inmigrante judía se lanzara a la aventura. Annie encontró la manera de poder viajar sin que le costara dinero de su bolsillo: la empresa New Hampshire Londonderry Spring Water Company le ofreció 100 dólares si hacía publicidad de la empresa en su bicicleta y se cambiaba el apellido por el de Londonderry. Y así fue como en noviembre de 1894 cerca de 500 personas entre familiares, amigos y escépticos despidieron a la nueva Annie Londonderry que partió de Nueva York a lomos de una bicicleta que pesaba 19 kilos, con 15 meses por delante para dar la vuelta al mundo y escasísima experiencia sobre la bicicleta. En su equipaje llevaba una sola muda de ropa y un revólver.

 Su vuelta al mundo

Annie debía visitar las ciudades que los socios del club norteamericano le habían indicado aunque, según se cuenta, no siempre empleó la bicicleta como medio de transporte, consciente de que tenía un plazo de tiempo muy concreto para cumplir su parte del trato. La señora Londonderry protagonizó el precedente del patrocinio publicitario a ciclistas: en bicicleta llevaba anuncios, banderolas publicitarias y carteles, y entraba a bombo y platillo en las ciudades por las que pasaba. Ella misma se encargó de ir alimentando su propio mito y en muchos lugares esperaban con curiosidad la llegada de la mujer que iba en bicicleta por el mundo. Después de concluir su viaje y ganar los 10.000 dólares de la apuesta se trasladó junto a su familia a Nueva York, donde trabajó para el periódico New York Wold. Se refería a sí misma como “una periodista y una mujer moderna, y eso quiere decir que tengo la convicción de que puedo hacer cualquier cosa que haga un hombre”.

 Annie Londonderry

Décadas después, Peter Zheutlin, el único familiar de esta inmigrante, se dedicó a recopilar toda la información sobre este viaje único y en 2007 publicó Annie Londonderry, alrededor del mundo sobre dos ruedas.

 Annie con su bici

Redacción Meta2mil: Olga Colom.