Los extras del ciclista profesional

Los ciclistas profesionalesLos corredores que tienen que invertir cada año de su bolsillo en material y cuidados para optimizar su rendimiento. Un ciclista profesional de elite es más que un atleta con un gran y potente corazón, o una buena musculatura. Hay un apartado material imprescindible para el desarrollo de su ejercicio. Uno viene dado –los equipos proveen de mucho material- pero luego hay unos extras, muchos pequeños detalles que pueden suponer un plus en el rendimiento del corredor, y también una inversión. Un ciclista puede gastarse por temporada más de 2.500 euros en extras.

 

El material del equipo.

A grandes rasgos las formaciones Pro Tour surten a sus corredores convencionales (los líderes y estrellas se manejan a otro nivel y hay que duplicar o triplicar estas cifras) con un abundante cupo de material, que a grandes rasgos podría resumirse así.

 Bicicleta

Bicicletas.

Tres de ruta, una para entrenar y otras tres para competir. En el Tour o la Vuelta se suelen estrenar otras dos máquinas. Dos cabras de contrarreloj.

La Ropa

Ropa.

Depende de los equipos, pero suelen rondar la docena de cullotes, otros tantos maillots, media docena de cullotes largos, maillots de manga larga, dos bodys de manga larga, dos de corta, un par de chalecos gordos, otros más finos, chubasqueros, chubasquero fino, guantes cortos, de invierno, dos pares de cubrezapatillas de invierno, otros finos para las contrarreloj, cerca de una veintena de pares de calcetines, todo sin contar la ropa de calle.

 Zapatos

Las zapatillas.

Generalmente los corredores suelen llegar a acuerdos con marcas, y no pagan por ese material. El criterio que siguen es el de la comodidad y fiabilidad con una marca. El corredor se pone en contacto con la casa, que suele facilitar al ciclista los pares de zapatillas que le demanda por temporada (cuatro pares aproximadamente). A quienes tienen cierto nivel no sólo les facilitan material, sino que les pagan y tienen un contrato de explotación. Las grandes estrellas tienen diseños de zapatillas especiales; desde las Sidi personalizadas de Contador (ganador de Giro, Tour o Vuelta) pasando por las zapatillas aussie de Evans, pasando por las nominales de Nike de Pereiro, etc. En este caso el extra suele reportar más ingreso que gasto.

 Gafas

Las gafas.

Es un caso similar al de las zapatillas. El ciclista llega normalmente a un acuerdo con las marcas. En los caos de los referentes del pelotón tiene contrato de explotación además de facilitarles todo tipo de modelos, monturas y cristales, y fabricar modelos especiales como Giro con Contador y su modelo tricolor por ser ganador del Giro, Tour y Vuelta. O Oakley con el campeón del mundo y los líderes de las clasificaciones del Tour de Francia (verde, de puntos de la montaña y amarillo). Como sucede con las zapatillas este extra supone más ingresos que un gasto.

Rueda

Las ruedas.

Al comienzo de temporada el ciclista recibe de su equipo una bicicleta para entrenar y un juego de ruedas para sus entrenos. Hay corredores a los que les gusta además tener uno o dos juegos más, unas de aluminio más de andar por casa, y otras perfiladas o más especiales, su precio puede superar los 1.500 euros. Aunque por los convenios que los equipos tienen con las marcas, los corredores debería entrenar con las ruedas oficiales del equipo.

 El Masaje

Los masajistas.

Cuando un ciclista está en competición o concentrado con el equipo suele ser atendido por sus masajistas. Pero uno de los elementos fundamentales en la puesta a punto de cualquier deportista de elite está el cuidado de su musculatura. Todo los ciclistas tienen su masajista de confianza particular, que no es del equipo y que les atiende cuando no compiten o están en casa. Son ellos los que tratan las pequeñas sobrecargas y problemas musculares derivados del entrenamiento. No hay una regla general para saber cuántos masajes recibe un ciclista fuera de competición, depende de necesidades. Algunos lo hacen semanalmente, otros quincenal o mensualmente. El precio por sesión cuesta 50 euros o más.

 Eletroestimuladores

Electroestimuladores.

El ciclista trabaja en la carretera, pero también puede hacerlo en casa. Por eso hay quienes echan mano de los electroestimuladores, pequeños aparatos que mediante cargas eléctricas ayudan a la mejoría del tono muscular. Muchos ciclistas lo emplean en sesiones de recuperación, o simplemente para mejorar. Su precio ronda los 500 euros.

 Entrenamiento por vatios

Entrenar por vatios.

Desde hace años, el ciclista recurre a varios factores para comprobar la eficacia y estudio de su entrenamiento. Hay equipos que tienen acuerdos con marcas de pulsómetros (Polar, por ejemplo, facilita dos al año a algunas formaciones), otros lo tienen con medidores de potencia (SRM o Power Tap), que también facilitan aparatos al equipo. Pero hay muchos ciclistas que se han buscado la vida y lo han pagado de su bolsillo. El kit SRM ciencia (con bielas, medidor de potencia, software, etc) cuesta más de 4.000 euros, hay versiones también más económicas entre 2.500 y 3.000 euros. El sistema Power Tap resulta bastante más económico, y está por los 1.500 euros.

 

El beneficio de la altura.

Para muchos ciclistas resulta imposible realizar ciclos de preparación en altura (21 días) de forma continuada, por su alto coste económico, las necesidades de la competición y razones personales. Por eso hay una opción más casera que es simular situaciones de altitud en su propio domicilio con el fin de obtener sus beneficios. Los instrumentos para lograrlo son los generadores de hipoxia, las cámaras y tiendas de hipoxia, que resultan una inversión cara ya que oscila entre los 4.000 y 6.000 euros. Algunos equipos ponen facilidades a sus corredores para conseguirlos.

 

Concentraciones.

A comienzos de año todos los equipos buscan sol y buen tiempo para poner a punto a sus ciclistas, pero luego –mediada la temporada- muchos tienen que buscarse la vida para encontrar buena climatología para entrenar porque donde viven no hace una climatología favorable, porque quieren realizar un ciclo en altitud o de entrenamientos específicos en montaña. Los equipos no corren con esos gastos, es el propio ciclista el que si no tiene un apartamento en el lugar de concentración se debe gestionar el alojamiento y los gastos. Ahí se van más de 2.000 euros al año.

 

Fuente: PDLpro – Redacción Luis Guinea