Anda uno desbordado por la tecnología. Apenas consigues aprender a manejar un chisme y sacando otro más pequeño, más completo, más complicado… Te decides por fin a hacerte una web, porque si no tienes una página de esas parece que no existas, y resulta que lo que mola ahora es el Facebook, y cuando controlas esta red social y empiezas a entenderla, ya ha sido desplazada por el Twitter… El caso es que no acabas nunca de ponerte al día. Vivimos en la época del vértigo informático e informativo y eso está matando a la prensa escrita, , que se ha hecho lenta y vieja y cada vez tiene menos fuerza para combatir al avasallador y joven mundo digital. Hace sólo dos décadas andaba medio mundo preocupado porque la industria papelera iba a terminar con los bosques del Amazonas y ahora resulta que van a entrar en crisis las aserradoras. Ver para creer.
Como saben mis lectores de siempre, uno tiene sus años y pertenece a una generación y a una profesión que ha vivido en primera persona todo el proceso de la evolución de la imprenta y de la comunicación, Hijo de tipógrafo, a los 11 años aprendí a hacer moldes con letras sueltas de plomo y antimonio. Y poco después a manejar una máquina Boston tamaño cuartilla, en la imprenta familiar. De la manual de brazo pasé a las semiautomáticas; luego a la automática alemana de aspas Heidelberg, que nos parecía lo último; más tarde llegaría la revolución tecnológica del offset. Por no hablar de los aparatos de transmisión telefónica, como el teletipo, el télex y el fax, que son ya entelequias en un mundo en el que las noticias viajan por teléfonos y ordenadores inalámbricos y le sacan horas de ventaja a los primeros periódicos que ven la luz con el alba.
CONSTANTE RECICLAJE
Toda esta revolución tecnológica ha venido a alterar los tradicionales sistemas de trabajo de los profesionales de la información, que se ven obligados a estar en constante reciclaje tecnológico, dedicando más tiempo a adaptarse a las nuevas tecnologías que a su propio trabajo, que debería ser la búsqueda de noticias y la confección de buenos reportajes. Pero el periodista actual ha sustituido al linotipista, al corrector y en muchos casos al maquetador.
Si a todo esto se le añade que los deportistas de élite, por poner un ejemplo, ya no necesitan de la prensa para transmitir sus noticias, porque tienen en su web, en su facebook o en su twitter las herramientas necesarias para llegar a los aficionados antes que cualquier medio de comunicación convencional y sin necesidad de intermediarios que malinterpreten su mensaje. Por ejemplo, Lance Armstrong tiene 2.433.124 seguidores de su twitter. Eso quiere decir que cada nota que escribe el ciclista estadounidense, llega en pocos segundos a una ingente masa de seguidores de todo el mundo. Otros ciclistas importantes del pelotón han seguido los pasos de Armstrong, aunque todos estén lógicamente muy lejos de las cifras que maneja este fenómeno de la naturaleza que ha trascendido del ámbito deportivo para convertirse en un icono mundial de la lucha contra el cáncer. Entre todos los demás ciclistas que han apostado por las últimas tecnologías de la comunicación que hemos podido detectar, Carlos Sastre aparece como el que más seguidores tiene, con 89.008; el director deportivo Johan Bruyneel cuenta con 50.701, el campeón británico Wiggins está en 40.365, Andy Schleck suma 33.787 incondicionales, el sprinter australiano Robbie McEwen tiene 29.835 y Cadel Evans está en 26.501… Son, todas ellas, cifras importantes. Hay periódicos provinciales (incluso regionales) que no estás en esos registros de venta. El deportista puede llegar a la opinión pública de forma directa, sin intermediarios. De hecho, muchos periodistas visitamos estos soportes informativos para obtener de ellos alguna noticia que llevarnos a la boca. Con lo que consiguen utilizarnos, además, como caja de resonancia de sus propios comunidados.
DEPARTAMENTOS DE COMUNICACIÓN
A toda esta información que ya no controlamos los periodistas, viene a sumarse la que ofrecen los departamentos de comunicación de los propios deportistas, de los equipos de las organizaciones, de las federaciones… que están surgiendo como setas y que dan trabajo a muchos jóvenes licenciados e incluso a aficionados del ciclismo sin excesiva formación. Estos departamentos se han convertido en colaboradores de las agencias de noticias y a la vez en competidores de las mismas, y viene a proveer de forma gratuita a los medios de comunicación digitales. En muchas redacciones, los redactores ya no tienen apenas tiempo para pensar y elaborar su propia noticia, ocupados como están en recoger, clasificar, valorar y editar en su caso todos los comunicados de prensa que les llegan diariamente a sus correos electrónicos desde todos estos departamentos de prensa. Y como conocedor del tema, tanto a nivel de emisor como de receptor, he de confesarles que hay comunicados que parecen escritos con los pies. Y muchos también que no contienen ningún dato de interés que justifique su envío. Cuando reinaba la prensa de papel, la mayoría de estos comunicados hubieran ido directamente a la papelera, pero en la pantalla cabe todo, se mezcla todo: la noticia interesante con la intrascendente, en un ‘totum revolutum’ que crea no poca confusión en el antiguo lector de prensa, que estaba acostumbrado a que le ordenaran por tamaño la importancia de la noticia. Para eso estaban las columnas y el tipo de letra de los titulares. Ahora se sirve con la misma topografía y al mismo tamaño la muerte de Franco Ballerini que las impresiones del cuarto clasificado en una carrera 2.2 de la UCI.
No caeré en la tentación de decir que todo tiempo pasado fue mejor, pero les aseguro que este nuevo periodismo cada vez me gusta menos; aunque siga adaptándome a él, reciclándome cada día, aprendiendo a utilizar los nuevos programas y las últimas aplicaciones para no quedar obsoleto y poder estar a la altura de las circunstancias.
REDACCION M2M SECCION: HOY COMO AYER: Chema Rodríguez