El ciclismo, un deporte que ayuda en el desarrollo global de los niños
En bastantes países es común ver a sus habitantes recorriendo las calles en bicicleta. De hecho, se trata del medio de transporte más utilizado en el mundo. Esto sucede tanto en países desarrollados, como es el norte de Europa donde la conciencia medioambiental es alta, y en otros menos desarrollados, donde la situación económica impulsa el uso de un vehículo útil y económico. Sin embargo, en España sólo ahora se está impulsando su uso como medio de transporte. Pero para crear un nuevo modelo de sociedad, no basta sólo con crear carriles bici, ofrecer bicicletas de alquiler o poner impedimentos a los vehículos a motor. Se ha de lograr un cambio cultural, unos habitantes con una nueva mentalidad. ¿Y quiénes serán los futuros integrantes de nuestro sociedad? Sin duda, los niños.
Además de los beneficios globales el niño también disfrutará de múltiples mejoras en todos sus aspectos. De este modo, el desarrollo del niño, según los especialistas, tendrá lugar en tres ámbitos:
- Ámbito motor: El niño mejorará su equilibrio, fuerza, flexibilidad, resistencia, coordinación y velocidad. Asimismo, practicará las habilidades propias del ciclismo, tales como el equilibrio (al utilizar correctamente los puntos de apoyo sobre la bicicleta), la propulsión (al saber en qué momento acelerar, frenar...), y la conducción (para lograr dominar la bicicleta y poderla manejar sin problemas).
- Ámbito cognitivo: Aquí surge un aspecto muy útil para el niño, quién verá mejorada su capacidad de toma de decisiones. Aunque el ciclismo es un deporte que puede considerarse una actividad cíclica y repetitiva, su entorno es cambiante, ya sea con la presencia de obstáculos en el terreno: pendientes, tierra, curvas, asfalto..., o cambios en los demás corredores o en el propio niño. Así, se hace necesaria la continúa toma de decisiones, algo que favorecerá el desarrollo intelectual del niño.
- Ámbito afectivo-social: En general, la práctica de un deporte dota de valores positivos. El ciclismo no iba a ser para menos y el compañerismo, el respeto, la tolerancia, el esfuerzo, la paciencia, el establecimiento de diferentes tipos de relaciones (entre los compañeros y con el instructor) o el fortalecimiento de la autoestima al ir progresando, serán un valioso regalo que el niño podrá aplicar a muchos aspectos de su vida.
Es evidente que la salud del niño se verá mejorada. Éste aprenderá un estilo de vida más saludable y adoptará hábitos que tal vez permanezcan durante toda su vida. Hoy en día, debido al estilo de vida acelerado, muchos niños no realizan suficiente ejercicio y su alimentación no es la correcta. La unión de estas dos premisas puede llevar a la obesidad, algo común en los países desarrollados. No hay que olvidar que el ciclismo es una de las actividades más completas y universales para prevenir dolores de espalda, proteger las articulaciones, aumentar la capacidad respiratoria o mejorar el sistema circulatorio e inmunológico. Pero el aumento de la autoestima, la capacidad de comunicación y la curiosidad hacia el funcionamiento de la bicicleta, entre otros, hará que la salud mental también salga beneficiada. Además, si se sale a correr en espacios naturales, el niño aprenderá a respetar y apreciar la naturaleza y podremos enseñarle cómo cuidarla.

Salir a correr en bicicleta con nuestros hijos es algo muy bueno, y sin duda, nos unirá más a ellos, pero algo que muchos padres creen erróneamente es que la competición es algo negativo. El esfuerzo, el afán de superación, aprender a perder y ganar, la cooperación y el sacrificio son valores implícitos en la competición y no son, para nada, características negativas. Es tarea de los educadores el enfocar la competición desde su vertiente positiva, dar importancia al trabajo y esfuerzo pero sin presión por ganar. Disfrutar del camino, de los pequeños logros personales y del trabajo en equipo deben ser las prioridades. Para ellos existen las escuelas de ciclismo.
La RFEC ha establecido un Programa Nacional de Escuelas de Ciclismo y actualmente son 55 las escuelas adscritas. Inscribiendo a los niños en alguna de estas escuelas, o en otras que cumplan las mismas características, nos aseguraremos de que realizarán las actividades adecuadas para su formación ciclista y crecimiento personal.

Prácticamente todas las federaciones ciclistas tienen escuelas y organizan campus ciclistas donde los niños pueden practicar durante una jornada el ciclismo en compañía de otros niños. También, muchas organizan aulas de ciclismo, donde muestran en colegios diferentes aspectos de este deporte, con la idea de acercarlo a los niños. Todas estas actividades son muy importantes, pero aún queda camino por recorrer. Las licencias de niños están disminuyendo y para que el ciclismo siga bien vivo, la formación desde temprana edad es imprescindible. Además, la pasión por el ciclismo es necesaria para triunfar.
El papel de los padres es de vital importancia para fomentar la afición al ciclimo. Si éstos no permiten que sus hijos se inscriban en las escuelas, no podrán descubrir la gratificación en muchos aspectos que proporciona la práctica de este deporte. Muchos organismos ciclistas están aunando esfuerzos por la mejora de las escuelas ciclistas, porque, realmente, ellos son el futuro.

El apoyo de los padres es fundamental para que el niño participe plenamente en todas las actividades ciclistas que organiza la escuela de ciclismo.
LAS ESCUELAS DE CICLISMO EN ESPAÑA
Categorías:
- Promesas: 6 – 8 años.
- Principiantes 1º año: 9 años.
- Principiantes 2º año: 10 años.
- Alevines 1º año: 11 años.
- Alevines 2º año: 12 años.
- Infantiles 1º año: 13 años.
- Infantiles 2º año: 14 años.
- Cadetes: 15 y 16 años.
FORMAS DE CONTACTO:
Para obtener información sobre las escuelas de ciclismo homologadas, contactar con la Real Federación Española de Ciclismo, en el número de teléfono:
(34) 915 400 841 (extensión 3)
o en la web:
Fuente: Redacción M2M – Carolina Miret






